Una estrella perfecta para albergar vida (I&C)
Analizan las propiedades de una estrella de la constelación de La Ballena (Cetus), análoga al Sol en su juventud, que podría ser la “anfitriona” perfecta para un planeta que comenzara a albergar vida. El estudio de esta hermana pequeña del Sol resulta fundamental para averiguar cómo era la atmósfera de la Tierra temprana. Tiene la misma edad (600 millones de años) que tenía el Sol cuando se calcula que comenzó a surgir la vida en la Tierra hace 3.900 millones de años.

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Efectos que pueden provocar las erupciones solares sobre la magnetosfera terrestre; éstos fueron mucho más importantes durante la juventud del Sol, cuando tenía la edad de la estrella k1 Ceti: 600 millones de años.

Efectos que pueden provocar las erupciones solares sobre la magnetosfera terrestre; éstos fueron mucho más importantes durante la juventud del Sol, cuando tenía la edad de la estrella k1 Ceti: 600 millones de años.
La estrella k1 Ceti, observable desde la Tierra a simple vista, se halla a unos 30 años luz. Se trata de una estrella casi idéntica al Sol pero que gira mucho más rápido sobre sí misma: nueve días frente a los 26 que tarda el Sol en dar una vuelta completa; ello se interpreta como un signo de su juventud.
Además, han descubierto que la juventud de la estrella lleva asociada una elevada actividad magnética, lo que hace que las radiaciones de alta energía (rayos X y ultravioleta) sean mucho más intensas. La estrella k1 Ceti emite hasta 10 veces más radiación ultravioleta que el Sol en la actualidad, lo que reviste suma importancia para los procesos fotoquímicos de las atmósferas planetarias.
Fuente: Investigación y Ciencia Más información en The Astrophysical Journal

