Escépticos versus “Negacionistas”

La negación del cambio climático podría tener consecuencias desastrosas si se retrasa la acción mundial sobre las emisiones de carbono. El Negacionismo está ganando popularidad porque la gente tiene dificultad para diferenciar los argumentos negacionistas “torciendo” las legítimas preocupaciones de los escépticos genuinos. Tenemos que detener a los negacionistas que se presentan como los reguladores “legítimos” del debate científico.
La negación de la ciencia del cambio climático está erosionando la comprensión pública de la cuestión y parece estar socavando la confianza en los científicos (1). Esta pérdida de la confianza del público – después de un invierno frío en Europa y en otros lugares, y la “Climategate” e-mails polémica – se destacó en la reunión de febrero de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San Diego, California (2).
El Negacionismo está motivado por la convicción y no por evidencias. Se ha aplicado a una amplia gama de cuestiones, como la evolución y el vínculo entre el VIH y el SIDA. Los negacionistas usan estrategias que invocan conspiraciones, citan expertos falsos, denigran a verdaderos expertos, dejan de lado evidencias “inconvenientes” (seleccionando y MALinterpretando estudios) y crean expectativas imposibles de lo que la investigación puede proporcionar. Se basan en una distorsión y lógica defectuosa (3).
Por el contrario, el escepticismo comienza con una mente abierta, pesa la evidencia objetiva y exige pruebas convincentes antes de aceptar cualquier reclamo. Asimismo, contribuye al debate y constituye la piedra angular intelectual de la investigación científica.
El público debe entender la diferencia entre negacionistas y escépticos, de modo que su confianza en los científicos no se vea amenazada en un momento en que la humanidad necesita a la mayoría de nosotros. Debemos denunciar el carácter espurio de los argumentos negacionistas y llamar la atención de nuevo a la evidencia primaria.
Como científicos, tenemos la obligación de comunicar nuestra investigación honesta y accesible. No necesitamos hablar con una sola voz sobre el cambio climático, pero debemos mantenernos unidos para defender el debate científico apropiado.
(1) Schiermeier, Q. (2010). “The real holes in climate science“. Nature 463(7279): 284-287.
(2) Cicerone, R. J. (2010). “Ensuring Integrity in Science“. Science 327(5966): 624-.

(3) Diethelm, P. and M. McKee (2009). “Denialism: what is it and how should scientists respond?Eur J Public Health 19(1): 2-4.

Traducción del artículo-correspondencia:

Kemp, J., R. Milne, et al. (2010). “Sceptics and deniers of climate change not to be confused.” Nature 464(7289): 673-673.