Anomalías gravitatorias en un exoplaneta, permite encontrar otro.

Para aquellos que conocen la historia del sistema solar, el descubrimiento de Neptuno fue algo muy emocionante.  Antes de ser detectado visualmente, se descubrió sus efectos gravitatorios en otro planeta, justamente en Urano. Los astrónomos fueron capaces de predecir la posición del planeta aún sin observarlo y en 1846 se descubrió el planeta predicho desde el Observatorio de Berlín.

Este descubrimiento provocó la búsqueda de otro planeta, esta vez atribuyendo su presencia a las discrepancias orbítales de Mercurio.  Sin embargo, ninguno fue encontrado, y finalmente resulto que las irregularidades en la órbita de Mercurio se debieron a los efectos relativistas.

El exoplaneta conocido como TrES-2b es uno de los casos más excepcionales, su plano orbital se encuentra casi directamente en nuestra línea de visión.  Esta circunstancia hace que el planeta cruce el disco de su estrella. Aunque no podemos resolver ese disco, hay como una caída en el brillo de la estrella que puede revelar información adicional sobre el sistema, tal como “determinaciones muy precisas de los radios de estrella y el planeta (en relación con el semi-eje mayor) y la inclinación del plano orbital del planeta”.  Esta información adicional permite definir los parámetros orbítales a fin de predecir los futuros tránsitos.

Un equipo de astrónomos alemanes observó el sistema TrES-2 en el año 2006 y 2008 con el fin de determinar la órbita del planeta.  Sin embargo, cuando se continuó con la observación en el año 2009 se encontraron cambios significativos en la inclinación y en el período de la órbita.  Aunque la migración planetaria podría cambiar estos parámetros, no es de esperar que tal evento ocurra en una escala tan corta de tiempo. Además, una estrella de forma irregular podría explicar el cambio, pero el grado en que la estrella tendría que estar aplastada en el ecuador era algo imposible.

En cambio, los autores sugieren que “la existencia de un tercer cuerpo en forma de un planeta adicional proporcionaría una explicación muy natural”. Ellos declaran que, “un planeta de una masa igual a Júpiter, con períodos de entre 50 a 100 días sería suficiente para causar los cambios observados en la inclinación de la órbita”.

Los científicos también dicen que varios sistemas similares existen. Por ejemplo en el sistema de HIP 14810 hay un planeta cercano con un período de 6,6 días y un planeta un poco más ligero, con un período de 147 días, en el sistema HD 160691 el planeta cercano  tiene un período de 9,6 días y dos planetas exteriores, con masas iguales a Júpiter tienen períodos de 310 y 643 días.
Fuente:
UniverseToday