La Luna
De los más de 100 satélites que pueblan el Sistema Solar, tal vez la Luna sea uno de los más llamativos.
Joseph Lagrange, un matemático del siglo 18 descubrió que los tirones gravitatorios entre 2 cuerpos se combinan para crear una especie de pozo gravitacional, un lugar del espacio donde los objetos que están a la deriva tienden a acumularse. Lagrange demostró que en el sistema Sol / Tierra existen 5 de estos puntos a los cuales llamó L1, L2, L3, L4 y L5.
¿Pero qué tienen que ver los Puntos de Lagrange con la Luna?, pues probablemente mucho, ya que una de las teorías que intenta explicar el origen de nuestro satélite postula, que un cuerpo del tamaño del planeta Marte colisionó con la Tierra hace unos 4.500 millones de años (teoría del Impacto), los restos de este choque fueron los que finalmente propiciaron la formación de la Luna.
Los científicos Edward Belbruno y Richard Gott de la NASA, piensan que el objeto que chocó con nuestro planeta en aquel entonces provino de uno de los puntos de Lagrange. Cuando el Sistema Solar era joven se encontraba poblado de planetesimales, objetos del tamaño de pequeños asteroides, Belbruno y Gott sugieren que los planetesimales se fusionaron unos con otros para formar el hipotético planeta “Theia”.
En la mitología griega Theia es el nombre de un titán que dio a luz a Selene, nombre con el cual conocemos a nuestra Luna.
Los modelos matemáticos muestran que los puntos L4 y L5 son especialmente favorables para la formación de Theia, una vez que este cuerpo alcanzó un tamaño del orden del planeta Marte, la atracción gravitatoria de los demás planetas que se estaban formando, arrancó a Theia de su órbita original y lo puso en curso de colisión con el planeta Tierra.
Es un teoría bastante ambiciosa, pero si es correcta los planetesimales que no llegaron a fusionarse para formar a Theia aun deben estar en los puntos L4 o L5, justamente las naves gemelas STEREO de la NASA, harán un rastreo de L4 y L5 buscando lo que se llaman “theiasteroides”, si encuentran estos objetos, ellos respaldarían fuertemente la teoría de Belbruno y de Gott.
La segunda teoría que intenta explicar el origen de nuestro satélite es el de la Fisión, esta teoría propone que la Luna se desprendió de la Tierra debido a la gran velocidad con que nuestro planeta rotaba, se supone que el lugar que ocupa el actual Océano Pacífico es el hueco que dejó dicho desprendimiento.
El punto flojo de esta idea es que cálculos recientes muestran que nuestro planeta debió girar a una velocidad de 1 vuelta por cada 3 horas, dicha velocidad hubiera impedido que se forme la Tierra.
La tercera hipótesis es la de la Captura, en ella la Luna se forma al igual que los demás cuerpos del sistema solar y tiene una órbita que en su punto más cercano al Sol la lleva cerca de Mercurio, luego por las perturbaciones gravitatorias de los planetas gigantes, la Luna se mueve hacia fuera del centro de sistema solar y es capturada por la Tierra, el problema con todo esto es que nuestro planeta no tiene la suficiente masa para frenar semejante velocidad de la Luna y hacer que entre en una órbita alrededor nuestro.
De todas estas ideas que se tiene sobre el origen de nuestro satélite, la más aceptada es la teoría del Impacto, esta explica muy bien por qué los minerales que componen la superficie de la Tierra y de la Luna son los mismos, explica también el origen de núcleo que tiene nuestro satélite.
Desde que la Luna se formó hasta nuestros días, ha sido responsable de que la velocidad de rotación de la Tierra haya disminuido paulatinamente, esta disminución en la velocidad de rotación ha sido beneficiosa para la formación de la vida en la Tierra, ya que los cambios entre el día y la noche no son muy bruscos y favorecen a que el clima sea más benigno.
Desde el momento de su formación la Luna se ha ido alejando de la Tierra, actualmente medidas muy exactas nos dicen que nuestro satélite se aleja de nosotros a una velocidad de 38 milímetros por año, lo que quiere decir que en algún momento la Luna estará tan lejos de nosotros que ya no se producirán los tan espectaculares Eclipses Totales de Sol, solo podremos ver eclipses anulares, pero no nos preocupemos, para eso hace falta mucho aun.
La relación gravitacional del sistema Tierra/Luna ha hecho que la Luna siempre muestre la misma cara a la Tierra, en verdad es así, desde nuestro planeta no podemos ver más que una cara de nuestro satélite, a la cara que no podemos ver la solemos llamar “Cara Oculta” o “Lado Oscuro” de la Luna.
Otro aspecto interesante de nuestro satélite es la manera en que se mueve, la Luna tarda el mismo tiempo en girar alrededor de la Tierra y alrededor de su eje, dicho de otro modo la Luna tarda 27 días, 7 horas y 43 minutos en completar una vuelta sobre su eje y emplea el mismo tiempo en girar alrededor de la Tierra, es por esto que siempre vemos la misma cara de la Luna. La velocidad con que se mueve nuestro satélite alrededor nuestro es de 1 Kilometro por segundo.
Teniendo en cuenta todo lo descripto anteriormente y agregando a ello el tamaño del Sol, el tamaño de la Luna y la distancia que nos separa del Sol, podemos decir que es una maravillosa coincidencia que la Luna y el Sol se vean del mismo tamaño desde la Tierra, esto hace que cuando la Luna se coloca entre nosotros y nuestra estrella, se produzca uno de los eventos astronómicos más admirables, los Eclipses Totales de Sol, en esos momentos y por unos cuantos segundos (si se dan las condiciones pude extenderse por minutos) la Luna oculta totalmente el disco solar y se puede ver la Corona Solar, que de otra forma es invisible a nuestros ojos.
En los Eclipses de Luna ocurre lo contrario, entre el Sol y la Luna se interpone nuestro planeta y su sombra cubre totalmente a la Luna, aquí también entran en juego las coincidencias, nuestro planeta tiene el tamaño ideal para proyectar una sombra que cubre en su totalidad a la Luna y la Luna está lo bastante cerca de nosotros para que la luz que viene del Sol y se refracta en la atmosfera pueda llegar hasta ella, es por eso que en dichos eclipses vemos a nuestro satélite de un hermoso color rojo, si la Luna hubiera estado un poco más lejos, estos rayos de luz ya no la alcanzarían y la Luna desaparecería completamente en el cielo en los Eclipses Totales de Luna.
La Luna ha fascinado siempre a la humanidad y es por esta razón que es la fuente de varios mitos que aun sobreviven en la era espacial, tal vez el más popular de todos sea el del Luisón (casi todas las culturas tienen su propia versión), en dicho mito se dice que cuando hay Luna Llena, determinados hombres se convierten en algún tipo de cánido que acecha en la oscuridad.
Otros no tan populares, pero no por ellos menos mitológicos dicen que los nacimientos se incrementan en las Lunas Llenas (esto se puede falsear fácilmente con las estadísticas de nacimientos de cualquier hospital), o que las personas con deficiencia mental sufren ataques en los plenilunios (de ahí el vocablo Lunático), también están las creencias de que cortar o plantar árboles es más favorable en las Lunas Llenas o que el ciclo menstrual femenino está ligado a la duración del mes lunar.
Es común leer o escuchar en los medios la efectividad de la Dieta de la Luna, suelen argumentar que como el cuerpo está compuesto de 80% de agua la Luna ejerce un efecto mágico para bajar de peso y seguidamente ponen como ejemplo las mareas.
La Luna no puede actuar sobre el agua que contiene nuestro organismo, el poder de la fuerza de gravedad descripto por Newton solo puede actuar sobre grandes extensiones de agua que no esté confinada, no actúa sobre ríos ni sobre lagos (el efecto es despreciable), la relación de la dieta líquida con las fases de la luna es solo una falacia.
Finalmente unos consejos para observar las Luna, si el lector tiene unos binoculares úselos para descubrir los encantos de la superficie Lunar, cualquier binocular es apto para este tipo de tarea, observe la Luna antes de la Luna Llena, iniciando en la Luna Nueva, cuando se la ve muy fina al atardecer, con el correr de los días va ganando luminosidad y altura
Con los binoculares se puede descubrir los enormes cráteres, las cadenas de montañas y las regiones lisas que se llaman Mares (en la Luna no hay agua liquida), si el lector no cuenta con binoculares anímese a observar la Luna a simple vista, observar la naturaleza ayuda a entenderla, a ser parte de ella y es un excelente ejercicio de relajación.
Observemos la Luna y no hagamos caso a noticias sin sentido, como la que aparece regularmente en Internet diciendo que el hombre nunca llegó hasta nuestro hermoso satélite.
Buenos cielos.


