Asteroides y Cometas
¿Son posibles las colisiones de estos cuerpos con nuestro planeta?. Imagínese, lector, retroceder en el tiempo unos 65 millones de años a la península de Yucatán. En ese momento, la naturaleza es exóticamente variada y exuberante (dicho periodo recibe el nombre de Cretácico y está dominado por los grandes Dinosaurios); inesperadamente, Usted ve un objeto incandescente moviéndose a gran velocidad, ¡¡es un cometa o un asteroide que está en curso de colisión con la Tierra!!. Lo ve pasar sobre su cabeza, lo pierde de vista bajo el horizonte y luego ve una gran fulguración, una enorme explosión. Es el principio del fin de la era de los Dinosaurios.

Lo anterior podría muy bien ajustarse a lo que ocurrió en la localidad mexicana de Chicxulub hace unos 65 millones de años. La energía liberada por aquel presumible impacto fue de unos 192 millones de megatones, 9.600 millones de veces más poderosa que la bomba lanzada sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. Semejante cataclismo generó una onda expansiva que destruyó todo a su paso, provocando un incendio y una humareda a nivel mundial.
Se calcula que la cantidad de polvo eyectada a la parte superior de la atmósfera fue de unas 50.000 millones de toneladas. Este polvo oscureció por completo el planeta, bloqueando la entrada de radiación solar por unos 6 meses y sumiendo a la Tierra en un oscuro y largo invierno.
En este ambiente el proceso de fotosíntesis quedó casi detenido y toda la cadena trófica fue gravemente afectada, en tal situación la extinción masiva de las especies fue inevitable.
El objeto que impactó en Chicxulub tenía un tamaño de unos 8 kilómetros y dejó un cráter de 200 kilómetros de diámetro, dicho cráter actualmente está parcialmente cubierto por el Océano Atlántico.
En épocas más recientes, exactamente el 30 de junio de 1908 ocurrió otro evento que involucró a otro visitante del espacio, un bólido de unos 40 metros que pudo haber sido un cometa o parte de un cometa, hizo explosión antes de tocar el suelo (aproximadamente a una altura de 8 kilómetros) en la localidad siberiana de Tunguska.

El poder de la detonación se calcula en unos 10 Megatones, unas 500 veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima, dicha explosión no dejó cráter, pero quemó y derribó árboles en un área de 2.150 kilómetros cuadrados.
Según crónicas de la época, la onda expansiva rompió ventanas y derribó personas a una distancia de 400 kilómetros del epicentro de la explosión, cuentan también que en Rusia y en otros países de Europa, tras la puesta del Sol se podía leer sin luz artificial por varios días después de la explosión.
Estos 2 eventos (Chicxulub y Tunguska), muestran que probabilísticamente nuestro planeta está expuesto a colisiones con objetos que viajan por el espacio exterior, la amenaza está representada por los asteroides y por los cometas, que en función a su tamaño podrían causar desde una inofensiva y bella lluvia de meteoros hasta una extinción a nivel global.

Existe una enorme cantidad de asteroides que orbitan alrededor del Sol, pero solo una pequeña fracción de éstos representan un riesgo real para nuestro planeta, estos cuerpos potencialmente peligrosos reciben el nombre de Objetos Apolo y son aquellos cuyas órbitas cruzan la órbita terrestre, se estima que existen unos 750 Apolos de un tamaño aproximado a 1 kilómetro o más.
Por otro lado, los cometas son cuerpos celestes que generalmente tienen un mayor tamaño que los asteroides y provienen principalmente de 2 lugares, del llamado Cinturón de Kuiper que esta más allá de la orbita de Neptuno y de los restos de la nube de material primigenio de la cual se formó el Sol, dicha nube recibe el nombre de Nube de Oort y está como a un año luz de distancia.
En 1994 se dio un evento impactante que involucró a un cometa. La órbita del cometa Shoemaker Levy 9 fue perturbada fuertemente por el planeta Júpiter y lo puso en curso de colisión con el enorme planeta gaseoso, el cometa se fragmentó en varias partes y el primer impacto con Júpiter tuvo lugar el día 16 de julio. Las imágenes que fueron tomadas por el telescopio espacial Hubble mostraron gráficamente la realidad de las colisiones y la capacidad que tienen estas de liberar una enorme cantidad de energía, el hecho sirvió para que los científicos tomen conciencia de la gran importancia que tiene monitorear a los cometas y asteroides.

Para la detección y catalogación de estos objetos, existen organizaciones internacionales denominadas “Spaceguard Survey”. El organismo de búsqueda más popular es el programa NEO’S (Objetos Cercanos a la Tierra por sus siglas en Ingles) de la NASA.
Para consultar datos sobre los NEOS uno puede acceder a su sitio http://neo.jpl.nasa.gov/ .
Recientemente el programa NEO’S alertó con un mes de anticipación el paso cercano del asteroide 2009DD45, el acercamiento máximo ocurrió el 02/03/2009 a las 10:40 hora Paraguaya. Esta roca de aproximadamente 40 metros paso a 75 mil kilómetros de la Tierra, en términos astronómicos podríamos decir que pasó “afeitando” nuestro planeta, la alerta temprana muestra la efectividad del programa de vigilancia.
La colisión de objetos extraterrestres con nuestro planeta ha estimulado la imaginación de las personas desde mucho tiempo atrás, tanto así que Hollywood ha basado el argumento de películas como “Armagedón” e “Impacto Profundo” sobre la manera en que reaccionaríamos ante la posibilidad del impacto con un cometa.
Existen también afirmaciones “del fin del mundo” sobre cometas y asteroides, que no son científicas y por lo tanto pueden consideradas como falsas, como aquellas que indican que un “gigantesco planeta rojo” chocará contra la Tierra. Estas deberían desestimarse ya que no están basadas sobre evidencias que se puedan medir ni contrastar.
Pero por mucho que los fenómenos milenaristas y apocalípticos llamen la atención del público en general, la realidad es que en términos de probabilidad, el hecho de que un cuerpo de tamaño considerable nos golpee es altamente improbable, además programas de búsqueda y rastreo como el NEO`S de la NASA y el proyecto de defensa DON QUIJOTE de la Agencia Espacial Europea hacen que se reduzcan aun más las posibilidades de un impacto con estos visitantes del espacio exterior.
De cualquier manera, el ser humano se ha caracterizado por adaptar el ambiente a sus necesidades, así que si se llegara a dar el caso de una colisión con uno de estos cuerpos, nuestra tecnología y nuestra propia naturaleza humana podrán revertir, sin lugar a dudas, lo que es una situación catastrófica, en una nueva oportunidad de desarrollo.


